lunes, 27 de mayo de 2019


Ley de Educación Integral


La Educación es la columna vertebral del progreso de las sociedades, en cualquier lugar del mundo, sin embargo, como es conocido por todos, las brechas en ella, en nuestro país, son innegables.
Las comunas más pobres de Chile no lo son sólo en términos de ingresos, sino que también en las oportunidades de acceso a una educación de calidad.
Si bien ha habido un considerable avance tanto en el nivel de escolaridad como en la cobertura, ya que en nuestro país quienes son analfabetos absolutos ­­-es decir, que no saben leer ni escribir­- según cifras de la Unesco y el Ministerio de Educación, suman 480.865, lo que corresponde al 4,3% de la población mayor de 15 años del país a diferencia de escenario visto hace solo unas décadas.
Por otra parte, según el Censo 2017, la población está alcanzando un mayor nivel educativo. Así, entre 1992 y 2017 la proporción de personas de 25 años o más que ha aprobado al menos un curso de la educación superior se incrementó de 11,7% a 29,8%.
Pero el camino por avanzar aún sigue siendo largo. Es por eso que como partido no podemos estar ausentes de esta tarea, de esta manera nace nuestra propuesta de ley. La iniciativa ya fue ingresada en el Senado y busca generar una política pública que permita avanzar en integración escolar, estableciendo la posibilidad de que colegios particulares pagados puedan contar con recursos públicos para integrar a estudiantes de distintos niveles socioeconómicos.
Con esta nueva legislación queremos replicar lo que actualmente ocurre en algunos colegios de la Región Metropolitana, en donde, gracias a una beca, estudiantes pueden tener acceso a una educación imposible de costear por sus padres. Queremos más oportunidades y que la cuna no limite el futuro de nuestros jóvenes.
El proyecto contempla que, para poder entregar gratuidad y a cambio recibir la subvención escolar, cada colegio particular pagado se comprometa a desarrollar un programa de acompañamiento integral para estos estudiantes. De esta manera, mediante el sistema de postulación que los establecimientos adscritos al programa definan, los padres, madres y apoderados –voluntariamente- podrán participar en el programa y postular entre los establecimientos que ellos elijan. De ser aceptados, podrán estudiar gratuitamente y recibir acompañamiento.
Gracias a este acuerdo hoy se puede presentar un proyecto que quizás en algún momento fue tildado de demagogia, populista e inalcanzable. Hoy lo que hacemos en  Evópoli es dar un paso más en el compromiso de los niños primero. En esa bandera, en ese sueño, es crucial garantizar el acceso a todas las oportunidades para desarrollar un propio proyecto de  vida, sin importar el lugar de origen.



Ciudad Justa


Nuestra opción por el liberalismo se basa en la convicción de poner a las personas y la construcción de sus planes, sueños y proyectos, como eje central de nuestra reflexión. ¿Qué implica esto? Que hay que trabajar con mucha fuerza y claridad para que las personas, con su libertad y creatividad tomen el rol que merecen, el rol de motor de la sociedad. Porque hoy no se dan esas condiciones?
Progresar en el camino de conseguir una ciudad justa, es nuestra próxima cruzada a nivel nacional, una ciudad justa, es una ciudad con integración social, una ciudad sin barrios críticos a los que no se puede entrar porque están tomados por la pasta base, una ciudad que no está llena de basura en los sectores más pobres y donde parece que la limpieza fuera un beneficio exclusivo de un par de cuadras en donde viven las personas con mejores ingresos económicos. ¿Cómo hablamos de inclusión, de reconocimiento si nos desapegamos a las oportunidades? En este sentido hemos priorizado seis ejes temáticos de la ciudad que nos parecen centrales para abordar el desafío. 1) Movilidad y transporte; 2) Seguridad para la ciudadanía; 3) Vivienda e integración; 4) Calidad del espacio compartido ¿Cómo un niño podría ser un deportista de alto rendimiento si no tiene un espacio de calidad para practicar su deporte favorito?; 5) Servicios públicos; 6) Segregación y barrios críticos.
Siendo la ciudad misma el escenario en donde se estrena gran parte de las obras de las personas, su importancia es cada vez mayor. El creer y aspirar a una ciudad viva no nos transforma en utópicos soñadores. La población urbana en la región (1.379.015, censo 2017), supera a la población rural (177.790, censo 2017) en un 88% cifras que nos incentivan a debatir de manera urgente y responsable el tipo de ciudad en la que queremos vivir en el futuro o en la que queremos que crezcan nuestros hijos.
Sabemos que la tarea no es fácil, las soluciones a todos estos problemas en los ejes planteados se deben abordar de manera multifacética, que incorpore un trabajo mancomunado entre la sociedad civil y el Estado, que se haga cargo tanto de los problemas urgentes, los que requieren soluciones a corto plazo y efectivas, como también de los problemas que son de tipo estructural, que hablan de los pilares y que deben ser abordados de manera consistente y responsable a lo largo de los años. “Es por eso que durante el 2019 nos enfocaremos en desarrollar procesos participativos para que sean las comunas y los barrios quienes nos señalen los caminos para abrir oportunidades.
Esta bandera de “Ciudad Justa”, tal como lo fue “Los niños primero en la fila” es un puntapié inicial para los trabajos que puedan realizarse en conjunto y en el futuro, los cuales, siempre asociados a una mirada liberal, busquen dar soluciones atingentes, efectivas y permanentes a los problemas de los ciudadanos. Esta mirada moderna de la ciudad está recién comenzando y depende de la voluntad de todos los que vivimos en ella para desarrollarnos integral e inclusivamente en una #CiudadJusta.



E-volución ciudadana 


¿Estamos preparados para una digitalización de los procesos democráticos en Chile? Muchos países han ido avanzando a pasos rápidos en el mundo de la tecnología y Chile no es la excepción.
 Hemos sido testigos de la modernización del Estado en términos de trámites y accesos, pero ¿qué tan preparados estamos para vivir una elección digital? 
Algunos partidos políticos han digitalizado sus procesos de elección. ¿Se podría llevar adelante un proceso como ese en las elecciones presidenciales? ¿Estamos listos para avanzar en ese camino sin buscar “resquicios”?
Si el SERVEL, organismo que, a mi juicio, ha estado a la altura de las elecciones, entregando resultados muy próximos a los cierres de mesas, lanzara el voto electrónico, ¿confiaríamos en él? 
Estoy convencida de que si las empresas, las universidades y el Estado han avanzado, la democracia también merece esa oportunidad. Hay países en los que ya se utilizan máquinas, como cabinas electrónicas, para votar. El paso siguiente es la votación online, es decir, que podamos emitir un voto mediante nuestros computadores o smartphones.
En Estados Unidos cada estado tiene su propio sistema de votación e incluso puede variar en cada condado. Así, una misma localidad puede tener voto manual o voto electrónico. Además, se permite el voto por correo y el sufragio anticipado presencial. La votación electrónica tiene respaldo en papel. Seis estados (Delaware, Georgia, Louisiana, Maryland, Nueva Jersey y Carolina del Sur) usan exclusivamente máquinas electrónicas, mientras que en otros cinco son usadas por una “gran mayoría” de votantes, como en Pennsylvania y Virginia.

Es Brasil uno de los pioneros en el uso de esta tecnología. Se utilizó por primera vez en 1996, aunque de manera parcial. En el año 2000 se amplió a todo el electorado. Los resultados (más del 90% escrutado) se conocieron apenas un par de horas después del cierre de mesas. Brasil es el único país con sistema de voto electrónico que no cuenta con registro físico del sufragio. ¿Estaríamos nosotros dispuestos a confiar en aquel sistema?

Alfred Emanuel Smith “Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”