Ley de Educación Integral
La Educación es la columna vertebral del
progreso de las sociedades, en cualquier lugar del mundo, sin embargo, como es
conocido por todos, las brechas en ella, en nuestro país, son innegables.
Las comunas más pobres de Chile no lo son sólo
en términos de ingresos, sino que también en las oportunidades de acceso a una
educación de calidad.
Si bien ha habido un considerable avance tanto
en el nivel de escolaridad como en la cobertura, ya que en nuestro país quienes
son analfabetos absolutos -es decir, que no saben leer ni escribir- según
cifras de la Unesco y el Ministerio de Educación, suman 480.865, lo que
corresponde al 4,3% de la población mayor de 15 años del país a diferencia de
escenario visto hace solo unas décadas.
Por otra parte, según el Censo 2017, la
población está alcanzando un mayor nivel educativo. Así, entre 1992 y 2017 la
proporción de personas de 25 años o más que ha aprobado al menos un curso de la
educación superior se incrementó de 11,7% a 29,8%.
Pero el camino por avanzar aún sigue siendo
largo. Es por eso que como partido no podemos estar ausentes de esta tarea, de
esta manera nace nuestra propuesta de ley. La iniciativa ya fue ingresada en el
Senado y busca generar una política pública que permita avanzar en integración
escolar, estableciendo la posibilidad de que colegios particulares pagados
puedan contar con recursos públicos para integrar a estudiantes de distintos
niveles socioeconómicos.
Con esta nueva legislación queremos replicar
lo que actualmente ocurre en algunos colegios de la Región Metropolitana, en
donde, gracias a una beca, estudiantes pueden tener acceso a una educación
imposible de costear por sus padres. Queremos más oportunidades y que la cuna
no limite el futuro de nuestros jóvenes.
El proyecto contempla que, para poder
entregar gratuidad y a cambio recibir la subvención escolar, cada colegio
particular pagado se comprometa a desarrollar un programa de acompañamiento
integral para estos estudiantes. De esta manera, mediante el sistema de
postulación que los establecimientos adscritos al programa definan, los padres,
madres y apoderados –voluntariamente- podrán participar en el programa y
postular entre los establecimientos que ellos elijan. De ser aceptados, podrán
estudiar gratuitamente y recibir acompañamiento.
Gracias a este acuerdo hoy se puede presentar
un proyecto que quizás en algún momento fue tildado de demagogia, populista e inalcanzable.
Hoy lo que hacemos en Evópoli es dar un
paso más en el compromiso de los niños primero. En esa bandera, en ese sueño,
es crucial garantizar el acceso a todas las oportunidades para desarrollar un
propio proyecto de vida, sin importar el
lugar de origen.

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